
Uno de los principales problemas de nuestras ciudades es la movilidad automovilística, que congestiona las calles y genera efectos nocivos como emisión de gases y ruidos. Pero no necesariamente el vehículo privado es insostenible, sino que son determinados usos (como ir en un coche una persona sola) los que son inosostenibles por naturaleza.
En este sentido, en las últimas décadas y en diversas partes de Europa y Norteamérica, han ido apareciendo alternativas de movilidad sostenible usando el vehículo privado, como el car sharing o dicho en castellano, el coche compartido.
El coche compartido, además de tener la ventaja evidente de la sostenibilidad (puesto que retiramos vehículos de las carreteras), tiene otras muchas ventajas, tanto para el que comparte su vehículo como para con quien lo comparte. Desplazándonos al asunto económico, que al fin y al cabo es lo que interesa en este época de crisis, estos usos tienen la ventaja evidente de que el que comparte el coche reduce los costes de amortización de su vehículo, al repartirlo entre varios en lugar de soportarlos él solo. También los costes del combustible se reparten, lo que repercute en una reducción de los costes del transporte.
Otra ventaja evidente es una reducción de los tiempos de viaje, tanto del que comparte el coche, que al ir más de 3 ocupantes podría usar el carril bus-vao, como para los que usan el coche compartido, puesto que con el coche, salvo en determinados recorridos y horarios, se suele tardar menos que en el transporte público
También el coche compartido produce efectos beneficiosos de cara a la movilidad, puesto que plazas usadas en el transporte público se desocupan, al usar plazas libres en el vehículo privado. Esto aumenta la eficiencia de la movilidad.
Formas de poner en práctica el coche compartido
Hay diversas formas de poner en práctica esta idea del coche compartido, desde las más evidentes y tradicionales, como las que de dan en el seno de grupos de amigos o conocidos, a las más punteras que aprovechando las ventajas de internet ponen en contacto a aquellos que disponen de un vehículo y realizan un recorrido y aquellos que lo necesitan.
La más básica es aquella que se autogestiona y surge espontáneamente entre compañeros de trabajo o estudio. Al hablar y cruzar recorridos, cabe la posibilidad de que estos sean compatibles y el coche compartido surja espontáneamente.
También cabe la posibilidad de acudir a los servicios de intermediación que determinadas empresas ponen a disposición de sus empleados. En este caso, son los propios trabajadores que desean compartir su vehículo quienes, mediante un tablón o similar, publican su recorrido y una forma de contacto, a fin de encontrar “clientes” potenciales.
Lo último que ha llegado a Madrid a nivel de coche compartido son las plataformas online. En este sentido amovens.com, de la cual hablaremos detalladamente en próximos días, se está consolidando como referencia, al simplificar y a la vez extender la información. Podemos decir que es el tablón de la empresa, pero en la web 2.0 y con la capacidad de difusión que da esta.
Como vemos, el coche compartido es una alternativa viable, realista y sostenible tanto para ahorrar como para mejorar la calidad de vida de nuestra ciudad.
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Ojo, que lo que se describe en el artículo se llama en realidad “CAR-POOLING”.
Lo que se denomina car sharing es una forma de alquiler de vehículos a muy corto plazo. Es decir, una persona se saca una tarjeta que normalmente tiene un pequeño coste anual, y luego puede reservar por internet o teléfono un coche para una determinada hora, ir a recogerlo, utilizarlo el tiempo que lo necesite y luego devolverlo en el mismo u otro parking, pagando un coste por cada hora de utilización (del orden de 2-4 €/h). Conviene especialmente para personas que usan el coche muy puntualmente y no harían más de 2000-3000 km cada año (y obviamente no tiene nada que ver con el número de personas que ocupan el coche)
http://en.wikipedia.org/wiki/Carsharing
http://en.wikipedia.org/wiki/Carpooling
El car-pooling me parece muy buena idea, y no debería ser difícil de implantar dadas las dificultades en general de las empresas españolas en ofrecer horarios flexibles (todo el mundo entra a la vez y sale a la vez). El problema más bien está en la mentalidad de la gente (el coche es mío y lo uso cuando quiero).
El car-sharing es una opción muy poco utilizada y que en mi opinión debería tener incluso mayor prioridad que el Bicing. Al fin y al cabo, bici tiene casi todo el mundo, sólo necesitan infraestructura para utilizarla de forma segura. Sin embargo, hay mucha gente que se compra coche para un uso muy escaso, y que con un servicio así no tendría porqué hacerlo, beneficiándonos todos del ahorro en consumo, polución, y espacio urbano.